- Drogas, Alcohol y Adicciones ***

 

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jueves, diciembre 28, 2006

Terapia contra el tabaco

Según reflejan las estadísticas sólo un 5% de los fumadores que intentan dejar el tabaco sin ayuda se despiden de esta adicción definitivamente, frente al 18% que lo consigue con parches y chicles.

Están también los fumadores que se apuntan a cursos para dejar el cigarrillo y según Jesús Muñoz, psicólogo clínico de la Asociación Española contra el Cáncer «el 60% de los cursillistas consiguen dejarlo».

Muñoz insiste en que se requieren varios intentos, «por lo menos tres, antes de que un fumador lo deje definitivamente y la persona fumadora tiene que estar preparada para esas recaídas. No es fácil para los fumadores conseguir una deshabituación total porque ellos ven en el cigarrillo una válvula de escape y se agarran a él en las situaciones de estrés, ansiedad... E incluso, viceversa, cuando se encuentran también en situaciones de tranquilidad y de placer. Es decir, todo vale con tal de fumar un cigarro. Sin embargo el cigarro no es la solución y aprender a manejarse en su vida cotidiana sin tabaco requiere para ellos una serie de cambios en sus costumbres y hábitos», subraya el psicólogo.

Desde el pasado día 6 de febrero y hasta el mes de marzo, Jesús Muñoz, ofrece en la casa de cultura un curso-terapia para dejar de fumar, en colaboración con el departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento. Están apuntadas 11 personas con el único objetivo de abandonar el tabaco. «Es muy importante la motivación y la predisposición de la persona. La meta del curso es la deshabituación total y para ello se trabajan en las sesiones técnicas de respiración y relajación, técnicas de resolución de problemas sin echar mano del tabaco, también hacemos terapia psicológica... Es decir aprender estrategias para llevar una vida sin tabaco», precisa Muñoz.

Síndrome de abstinencia

El psicólogo explica que cuando una persona deja de fumar ha de superar el síndrome de abstinencia y su repercusión física y psíquica. «Normalmente suele aparecer a las tres semanas, aunque todo depende de cada caso en concreto».

El síndrome de abstinencia provoca en el fumador sensaciones diferentes (malestar, agresividad, trastornos en el sueño, cambios de humor, ansiedad, irritabilidad, nerviosismo...) «Las emociones - indica Muñoz- están a flor de piel y hay unas ganas tremendas de fumar un cigarrillo. Muchos son los que no superan esta dependencia y recaen. En estas sesiones se establecen unas tablas para reducir el consumo del tabaco aplicado a cada persona hasta que llegue el día en que ellos aprendan a decir no, a ese primer cigarrillo. Será entonces cuando hayan aprendido a deshacerse de su adicción».

Los cursillistas saben que el abandono del tabaco implica un gran esfuerzo personal que requiere tiempo y una firme decisión. Detestan ser esclavos del tabaco y por eso han apostado por este proceso de deshabituación.
http://servicios.diariovasco.com

Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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martes, diciembre 19, 2006

Estudio revela que los alcohólicos crónicos corren serio peligro de daño cerebral

ANSA

LONDRES.- Los alcohólicos crónicos corren mucho peligro de sufrir daños cerebrales permanentes, según reveló un estudio médico realizado por expertos de Gran Bretaña, Alemania, Suiza e Italia.

De acuerdo a los científicos, aunque el cerebro puede regenerar neuronas dañadas por el alcohol, se ve mucho más imposibilitado cuando este proceso ocurre de forma constante y durante un largo período de tiempo.

Los expertos lograron estudiar, a través de escáneres y tecnología de computación de avanzada, cómo funcionaban los cerebros de 15 pacientes durante un período de seis a siete semanas, bajo la constante ingestión de alcohol.

Según los estudios, el tamaño de un cerebro se incrementa en un promedio de 2%, luego de 38 días de comenzarse con el experimento. También creció dramáticamente (entre 10% y 20%) el nivel de químicos que indican cuán intactas estaban las neuronas cerebrales.

Sólo un paciente mostró pérdida constante de volumen cerebral y ese fue el único que estaba bebiendo por más tiempo que el resto, por cerca de 25 años.

Andreas Bartsch, de la Universidad de Wuerzburg, en Alemania y que encabezó la investigación, declaró que la conclusión del estudio fue que, para los alcohólicos crónicos, "la abstención es muy positiva y le permite al cerebro recobrar parte de las sustancias que lo ayudan a trabajar mejor".

"Sin embargo, nuestra investigación también provee evidencia clara acerca de que si uno consume alcohol por mucho tiempo y de forma excesiva, aumenta mucho la probabilidad de perder la capacidad total de regeneración de neuronas, y de sufrir daños cerebrales permanentes", explicó.

Para Bartsch, los resultados de su informe -punlicados en la edición de Internet de la revista "Brain"- pueden servir para que los alcohólicos crónicos se sientan motivados para conseguir estar sobrios por mayor tiempo.
http://www.emol.com

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jueves, diciembre 07, 2006

El auge de las drogas sintéticas

Las llamadas drogas sintéticas, otro monstruo que crece en el mercado internacional de estupefacientes, se abren paso también en el ámbito local. Su consumo aumentó en la Argentina el 500 por ciento desde 2001 hasta ahora, en particular entre adolescentes y estudiantes secundarios de 14 a 17 años, según la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar).

Estas drogas se fabrican en laboratorios a través de procesos químicos que persiguen efectos psicoactivos como euforia y desinhibición. En nuestro país, las más consumidas son éxtasis, ketamina, popper y GHB (gamma hydroxybutyrate), y si bien no generan una adicción física importante provocan una fuerte dependencia psicológica hasta y causar cuadros clínicos muy graves.

Como denominador común puede decirse que además de los efectos antes mencionados provocan insomnio y anorexia, taquicardia, vasoconstricción y arritmias cardíacas. Una de las preocupaciones más alarmantes en torno al auge de estas drogas es la facilidad con que se venden por Internet. Pero no es el único escollo al momento de combatirlas. Son difíciles de detectar y fáciles de fabricar y traficar: no tienen olor, los perros no las detectan y son similares a cualquier pastilla legal.

Por otro lado, este tipo de estupefacientes también permiten que una sola organización de traficantes controle todo el proceso, desde la producción hasta la venta en la calle. Deja grandes márgenes de ganancias y se pueden fabricar en cualquier lugar a partir de sustancias químicas comerciales.

Las drogas sintéticas llegan a la Argentina especialmente desde Holanda y Bélgica. Están asociadas a las nuevas formas de divertirse y socializarse de las clases media y alta. Su consumo se está extendiendo a la par de la masificación de la música electrónica y de la nueva modalidad impuesta por la juventud consistente en realizar verdaderas maratones musicales.

Hasta el agua mineral que corre a raudales también se relaciona con ese consumo. Por ello, el lugar más habitual de venta y consumo de estas sustancias son los locales bailables, en especial aquellos donde acuden jóvenes de buen nivel adquisitivo, ya que cada pastilla tiene un valor de entre 40 y 50 pesos.

En la última edición del festival Creamfields Buenos Aires, realizado el 11 de noviembre último en la Costanera Sur, la Policía Federal detuvo a 30 personas por tenencia de estupefacientes y se incautó de 300 pastillas de éxtasis, 50 dosis de LSD, 60 dosis de ketamina, varios envoltorios de cocaína, cigarrillos de marihuana y 19 frascos de droga popper. Esto representa el doble de la droga incautada en la misma fiesta de 2005, de acuerdo con un experto en drogas de la Policía Federal.

Entre bailes y fiestas, un riesgoso mercado se expande cada vez más rápido en la Argentina. El Estado no debería avalar fiestas que el mundo entero considera insalubres para los jóvenes.

Será necesario llevar adelante campañas de difusión que alerten a la juventud que hay otro tipo de drogas, además de las tradicionales, que son tan peligrosas o peores que aquéllas, aunque quienes las vendan y distribuyan quieran disfrazarlas de buenas intenciones. No menos importantes serán otras medidas que el Estado puede y debe ejecutar para controlar y poner límites razonables a este tipo de fiestas, en las que el descontrol parece ser el denominador común.



Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/864540




Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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lunes, diciembre 04, 2006

Riesgo de alcoholismo en universitarios

De cada 10 estudiantes que ingresan al nivel bachillerato y licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), seis reportan haber consumido -a veces con moderación y otras en exceso- bebidas alcohólicas, de acuerdo con las últimas estadísticas realizadas por la Dirección de Servicios Médicos de la máxima casa de estudios.
De esta última cifra, sólo 2% llegan a presentar problemas de alcoholismo.

Marcela González de Cosío Ortiz, subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de esta dirección, reveló lo anterior y dijo que es importante retardar el consumo del alcohol entre los jóvenes que ingresan a la Universidad.

De ahí, comentó, la puesta en marcha de diversos programas enfocados a la prevención y al cuidado de la salud para los estudiantes de nivel medio y superior.

"El consumo de alcohol en las personas se vuelve más moderado cuando éstas son más grandes", precisó la investigadora.

De acuerdo con el Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), un bebedor moderado es una persona que toma hasta tres copas por ocasión y siempre en situaciones sociales, sin llegar a la embriaguez; no tiene problemas por su forma de beber.

En cambio, un bebedor excesivo es una persona que cuando toma consume una cantidad de alcohol que con frecuencia llega a la embriaguez y le ocasiona problemas, individuales, familiares, escolares, laborales o sociales.

Durante su participación en el seminario Enfoques sobre el consumo de bebidas alcohólicas en la UNAM, realizado por la Fundación de Investigaciones Sociales AC, Marcela González señaló que lo importante es evitar que los jóvenes presenten problemas con su manera de beber, pues corren el riesgo de que a edades adultas y en plena etapa productiva padezcan enfermedades como la cirrosis hepática, cardiopatías o estén expuestos a accidentes de tránsito, que los conlleven a una discapacidad o incluso hasta la muerte.

"Lamentablemente, a pesar de que ese joven tiene la oportunidad de tener acceso a la educación media y superior, quizá muchos de ellos sean brillantes y sacan altas calificaciones, aún no son muy conscientes de la importancia del autocuidado de la salud", expuso.

Y agregó: "Ese profesionista tendrá un doctorado, sabrá mucho de humanidades, pero su esperanza de vida se verá reducida porque tiene cirrosis".

La especialista comentó que los servicios médicos de la UNAM se han reorientado a los aspectos preventivos dirigidos a la comunidad universitaria, pero principalmente a la que se encuentra en el bachillerato.

"Es en esta etapa -explicó- dónde más se nos cae la mayor cantidad de comportamientos saludables de los estudiantes".

Llegan de la secundaria al bachillerato, reconoció, y traen comportamientos saludables en su estilo de vida porque todavía tienen muchos controles en casa.

Sin embargo, agregó, cuando llegan al nivel escolar medio superior, ya empiezan a permanecer más tiempo en la escuela y comienzan a convivir más con sus pares.

Sobre las estadísticas en el consumo de alcohol entre los estudiantes, la subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de los Servicios Médicos de la UNAM informó que por cada generación de ingreso -ya sea al nivel medio superior y superior- a esta institución educativa, 60% de los alumnos están en riesgo por el consumo de alcohol y 50% por el consumo de tabaco.

La especialista aclaró que de esta población sólo 2% tienen ya problemas de alcoholismo.

"Es decir, reportaron haber consumido cuatro copas o más por ocasión, por lo que son considerados como población vulnerable y de riesgo", expuso.

Durante este seminario, también se presentó una encuesta de la Facultad de Medicina, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM, que establece que los lugares preferidos de consumo de alcohol por parte de la población estudiantil son principalmente las fiestas, sus casas, restaurantes y bares, así como lugares públicos.

De igual forma, las bebidas que más consumen los estudiantes son las cervezas, los destilados, vino ligero, vinos de mesa y otros.


De cada 10 estudiantes que ingresan al nivel bachillerato y licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), seis reportan haber consumido -a veces con moderación y otras en exceso- bebidas alcohólicas, de acuerdo con las últimas estadísticas realizadas por la Dirección de Servicios Médicos de la máxima casa de estudios.
De esta última cifra, sólo 2% llegan a presentar problemas de alcoholismo.

Marcela González de Cosío Ortiz, subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de esta dirección, reveló lo anterior y dijo que es importante retardar el consumo del alcohol entre los jóvenes que ingresan a la Universidad.

De ahí, comentó, la puesta en marcha de diversos programas enfocados a la prevención y al cuidado de la salud para los estudiantes de nivel medio y superior.

"El consumo de alcohol en las personas se vuelve más moderado cuando éstas son más grandes", precisó la investigadora.

De acuerdo con el Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), un bebedor moderado es una persona que toma hasta tres copas por ocasión y siempre en situaciones sociales, sin llegar a la embriaguez; no tiene problemas por su forma de beber.

En cambio, un bebedor excesivo es una persona que cuando toma consume una cantidad de alcohol que con frecuencia llega a la embriaguez y le ocasiona problemas, individuales, familiares, escolares, laborales o sociales.

Durante su participación en el seminario Enfoques sobre el consumo de bebidas alcohólicas en la UNAM, realizado por la Fundación de Investigaciones Sociales AC, Marcela González señaló que lo importante es evitar que los jóvenes presenten problemas con su manera de beber, pues corren el riesgo de que a edades adultas y en plena etapa productiva padezcan enfermedades como la cirrosis hepática, cardiopatías o estén expuestos a accidentes de tránsito, que los conlleven a una discapacidad o incluso hasta la muerte.

"Lamentablemente, a pesar de que ese joven tiene la oportunidad de tener acceso a la educación media y superior, quizá muchos de ellos sean brillantes y sacan altas calificaciones, aún no son muy conscientes de la importancia del autocuidado de la salud", expuso.

Y agregó: "Ese profesionista tendrá un doctorado, sabrá mucho de humanidades, pero su esperanza de vida se verá reducida porque tiene cirrosis".

La especialista comentó que los servicios médicos de la UNAM se han reorientado a los aspectos preventivos dirigidos a la comunidad universitaria, pero principalmente a la que se encuentra en el bachillerato.

"Es en esta etapa -explicó- dónde más se nos cae la mayor cantidad de comportamientos saludables de los estudiantes".

Llegan de la secundaria al bachillerato, reconoció, y traen comportamientos saludables en su estilo de vida porque todavía tienen muchos controles en casa.

Sin embargo, agregó, cuando llegan al nivel escolar medio superior, ya empiezan a permanecer más tiempo en la escuela y comienzan a convivir más con sus pares.

Sobre las estadísticas en el consumo de alcohol entre los estudiantes, la subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de los Servicios Médicos de la UNAM informó que por cada generación de ingreso -ya sea al nivel medio superior y superior- a esta institución educativa, 60% de los alumnos están en riesgo por el consumo de alcohol y 50% por el consumo de tabaco.

La especialista aclaró que de esta población sólo 2% tienen ya problemas de alcoholismo.

"Es decir, reportaron haber consumido cuatro copas o más por ocasión, por lo que son considerados como población vulnerable y de riesgo", expuso.

Durante este seminario, también se presentó una encuesta de la Facultad de Medicina, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM, que establece que los lugares preferidos de consumo de alcohol por parte de la población estudiantil son principalmente las fiestas, sus casas, restaurantes y bares, así como lugares públicos.

De igual forma, las bebidas que más consumen los estudiantes son las cervezas, los destilados, vino ligero, vinos de mesa y otros.

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