Terapia contra el tabaco
Según reflejan las estadísticas sólo un 5% de los fumadores que intentan dejar el tabaco sin ayuda se despiden de esta adicción definitivamente, frente al 18% que lo consigue con parches y chicles.
Están también los fumadores que se apuntan a cursos para dejar el cigarrillo y según Jesús Muñoz, psicólogo clínico de la Asociación Española contra el Cáncer «el 60% de los cursillistas consiguen dejarlo».
Muñoz insiste en que se requieren varios intentos, «por lo menos tres, antes de que un fumador lo deje definitivamente y la persona fumadora tiene que estar preparada para esas recaídas. No es fácil para los fumadores conseguir una deshabituación total porque ellos ven en el cigarrillo una válvula de escape y se agarran a él en las situaciones de estrés, ansiedad... E incluso, viceversa, cuando se encuentran también en situaciones de tranquilidad y de placer. Es decir, todo vale con tal de fumar un cigarro. Sin embargo el cigarro no es la solución y aprender a manejarse en su vida cotidiana sin tabaco requiere para ellos una serie de cambios en sus costumbres y hábitos», subraya el psicólogo.
Desde el pasado día 6 de febrero y hasta el mes de marzo, Jesús Muñoz, ofrece en la casa de cultura un curso-terapia para dejar de fumar, en colaboración con el departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento. Están apuntadas 11 personas con el único objetivo de abandonar el tabaco. «Es muy importante la motivación y la predisposición de la persona. La meta del curso es la deshabituación total y para ello se trabajan en las sesiones técnicas de respiración y relajación, técnicas de resolución de problemas sin echar mano del tabaco, también hacemos terapia psicológica... Es decir aprender estrategias para llevar una vida sin tabaco», precisa Muñoz.
Síndrome de abstinencia
El psicólogo explica que cuando una persona deja de fumar ha de superar el síndrome de abstinencia y su repercusión física y psíquica. «Normalmente suele aparecer a las tres semanas, aunque todo depende de cada caso en concreto».
El síndrome de abstinencia provoca en el fumador sensaciones diferentes (malestar, agresividad, trastornos en el sueño, cambios de humor, ansiedad, irritabilidad, nerviosismo...) «Las emociones - indica Muñoz- están a flor de piel y hay unas ganas tremendas de fumar un cigarrillo. Muchos son los que no superan esta dependencia y recaen. En estas sesiones se establecen unas tablas para reducir el consumo del tabaco aplicado a cada persona hasta que llegue el día en que ellos aprendan a decir no, a ese primer cigarrillo. Será entonces cuando hayan aprendido a deshacerse de su adicción».
Los cursillistas saben que el abandono del tabaco implica un gran esfuerzo personal que requiere tiempo y una firme decisión. Detestan ser esclavos del tabaco y por eso han apostado por este proceso de deshabituación.
http://servicios.diariovasco.com
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
Están también los fumadores que se apuntan a cursos para dejar el cigarrillo y según Jesús Muñoz, psicólogo clínico de la Asociación Española contra el Cáncer «el 60% de los cursillistas consiguen dejarlo».
Muñoz insiste en que se requieren varios intentos, «por lo menos tres, antes de que un fumador lo deje definitivamente y la persona fumadora tiene que estar preparada para esas recaídas. No es fácil para los fumadores conseguir una deshabituación total porque ellos ven en el cigarrillo una válvula de escape y se agarran a él en las situaciones de estrés, ansiedad... E incluso, viceversa, cuando se encuentran también en situaciones de tranquilidad y de placer. Es decir, todo vale con tal de fumar un cigarro. Sin embargo el cigarro no es la solución y aprender a manejarse en su vida cotidiana sin tabaco requiere para ellos una serie de cambios en sus costumbres y hábitos», subraya el psicólogo.
Desde el pasado día 6 de febrero y hasta el mes de marzo, Jesús Muñoz, ofrece en la casa de cultura un curso-terapia para dejar de fumar, en colaboración con el departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento. Están apuntadas 11 personas con el único objetivo de abandonar el tabaco. «Es muy importante la motivación y la predisposición de la persona. La meta del curso es la deshabituación total y para ello se trabajan en las sesiones técnicas de respiración y relajación, técnicas de resolución de problemas sin echar mano del tabaco, también hacemos terapia psicológica... Es decir aprender estrategias para llevar una vida sin tabaco», precisa Muñoz.
Síndrome de abstinencia
El psicólogo explica que cuando una persona deja de fumar ha de superar el síndrome de abstinencia y su repercusión física y psíquica. «Normalmente suele aparecer a las tres semanas, aunque todo depende de cada caso en concreto».
El síndrome de abstinencia provoca en el fumador sensaciones diferentes (malestar, agresividad, trastornos en el sueño, cambios de humor, ansiedad, irritabilidad, nerviosismo...) «Las emociones - indica Muñoz- están a flor de piel y hay unas ganas tremendas de fumar un cigarrillo. Muchos son los que no superan esta dependencia y recaen. En estas sesiones se establecen unas tablas para reducir el consumo del tabaco aplicado a cada persona hasta que llegue el día en que ellos aprendan a decir no, a ese primer cigarrillo. Será entonces cuando hayan aprendido a deshacerse de su adicción».
Los cursillistas saben que el abandono del tabaco implica un gran esfuerzo personal que requiere tiempo y una firme decisión. Detestan ser esclavos del tabaco y por eso han apostado por este proceso de deshabituación.
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Dr. José Manuel Ferrer Guerra
Etiquetas: 200612
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